
La Academia Al-Andalusia celebró su Ceremonia de Fin de Curso en un año especialmente significativo, coincidiendo con la culminación de diez años de trayectoria académica dedicados a la educación islámica y a la formación integral de niños y jóvenes.
El acto reunió a estudiantes, familias y profesorado en un ambiente de gratitud, celebración y comunidad, marcando el cierre de un curso lleno de aprendizaje y crecimiento, y abriendo al mismo tiempo una nueva etapa para la Academia.
El Hayy como eje espiritual y pedagógico
La temática elegida para esta ceremonia fue el Hayy, en consonancia con las fechas en las que millones de musulmanes de todo el mundo realizan esta peregrinación. A través de esta referencia, los estudiantes pudieron reflexionar sobre valores como la entrega, la igualdad, la paciencia y la sinceridad ante Allah, integrando la dimensión espiritual dentro del acto académico.
El significado de esta elección se enriqueció aún más con el regreso del Hayy del Rector y Director de la Academia, Sh. Mohammad Idrissi, quien compartió su experiencia personal, aportando una dimensión especialmente emotiva al encuentro y conectando su vivencia espiritual con el aprendizaje de los estudiantes.

Diez años formando con propósito
Durante la ceremonia, se recordó el camino recorrido a lo largo de una década de esfuerzo, constancia y dedicación al servicio de la educación islámica. La A
cademia ha acompañado a cientos de estudiantes y familias en su formación académica y espiritual, consolidando un proyecto educativo firme, humano y de calidad.
Fue también un momento para reconocer la labor del profesorado y la implicación de las familias, pilares esenciales de un proyecto que ha crecido sin perder su esencia y que continúa construyendo futuros sólidos y responsables.
Un momento para recordar y seguir caminando
Más allá de los discursos y actividades, la jornada estuvo marcada por un sentimiento compartido de agradecimiento y pertenencia. Para muchos estudiantes, la ceremonia supuso cerrar una etapa importante; para otros, un recordatorio de que el aprendizaje es un camino continuo.
Celebrar el fin de curso coincidiendo con diez años de historia y bajo la simbología del Hayy convirtió este encuentro en un momento especialmente significativo, que quedará en la memoria de toda la comunidad educativa como un punto de unión entre lo aprendido, lo vivido y lo que aún está por venir.

